Siempre había creido que las hormigas eran trabajadoras sacrificadas, sumisas y obedientes, a las órdenes de guardias y generales, y en última instancia bajo el yugo de la reina. Estaba convencido que la colonia de hormigas -con sus pasos subterráneos, sus almacenes, sus cámaras,...- era el paradigma perfecto de organización social jerárquica y piramidal. Lo más parecido a un sistema totalitario. ¡Qué equivocado estaba!
Esto es lo malo de
aprender "ciencia" con las películas de Disney porque, aunque es verdad que en una colonia de hormigas hay grupos especializados -obreras, soldados, reinas-, lo cierto es que
las hormigas trabajan sin nadie que les mande: no tienen jefes, ni capataces, ni jefatura que les controle y coordine sus actividades. En un hormiguero no manda nadie (la hormiga reina no manda, pone huevos); o al menos no manda nadie más que la propia auto-organización de la colonia en sí, entendida ésta como una entidad única, como un
superorganismo.
Resulta que ahora caigo en la cuenta que la hormiga no necesita que la obliguen por la fuerza a trabajar; que es capaz de valerse por sí misma, y que no tiene necesidad alguna de gobernantes que la guíen, ni generales que la ordenen, ni guardias que la controlen y supervisen.
Ahora soy consciente que la "
inteligencia colectiva" de una colonia de hormigas no parte de arriba a abajo desde una autoridad central, sino que emerge desde el nivel individual, desde las interacciones horizontales entre hormigas. En la colonia de hormigas las decisiones son horizontales (y no verticales), parten de abajo arriba, van de local (la hormiga) a global (el hormiguero).
¿No es fascinante que cientos de miles de hormigas puedan trabajar juntas, como grupo auto-organizado, sin nadie que las dirija, sin necesidad de jefes ni nada que se le parezca? ¿No es increíble que la compleja organización social de una colonia de hormigas funcione desde la propia auto-gestión de cada hormiga?
Pues no es tan increíble si uno se para a pensar un poco. Por ejemplo, no quisiera imaginar una colonia de hormigas en la que la exploradora tuviese que esperar a que le llegue la autorización de la reina, del general y del subsecretario, para por fin poder avisar a las demás que encontró un picnic. Afortunadamente, la hormiga no tiene que esperar órdenes, sino que toma la decisión por sí misma, sin necesidad de la autorización sellada con los timbres correspondientes, los formularios oficiales debidamente cumplimentados y las firmas de los diferentes supervisores. Esta liberación
burrocrática permite a la hormiga tomar decisiones con celeridad ante los problemas impredecibles que se le van presentando por el camino.
Precisamente, que las sociedades de hormigas sean tan adaptativas y eficientes (representan el 15-20% del total de biomasa animal terrestre) se debe a su particular
sistema auto-organizante, que deja que sean sus elementos quienes por medio de sus interacciones busquen soluciones rápidas a problemas cambiantes.
Esta forma auto-organizativa que tienen las hormigas de trabajar en equipo es completamente distinta de nuestro concepto organizativo humano, que se basa en la creencia de que para funcionar en sociedad es indispensable y necesario el orden, el control jerárquico y la burocracia. En efecto, hoy los trabajadores seguimos sujetos a un modelo de gestión laboral basado en el control por parte de la empresa para la que trabajamos.
¿Podríamos concebir un modelo de organización social aplicable a los seres humanos que, al igual que la colonia de hormigas, no requiera control jerárquico para su sostenimiento y que, en su lugar, se alimente de la auto-organización, las decisiones individuales y la comunicación horizontal de la información? ¿Sería descabellado aprender de las hormigas que sin jefe hacen su trabajo y cooperan entre sí por el bien común?
Quizá más de uno piense que es un disparate tratar de emular el comportamiento social de las hormigas, pero lo cierto es que los humanos ya venimos haciendo algo muy parecido (no en vano hay estudios científicos que sostienen que
nuestras neuronas se comportan como las hormigas). Y es que ya hemos creado una "inteligencia colectiva" sin jerarquías y auto-organizada individualmente: Internet. La arquitectura social de Internet es abierta, plana, flexible y no jerárquica. En Internet no hay control de jefes, ni burocracia. En este contexto, Internet se parece mucho a una colonia de hormigas.
Huelga decir que Internet es una organización social sumamente eficaz, pero ¿puede servirnos como modelo de gestión para empresas? Pues claro que si. En realidad ya hay empresas exitosas -como por ejemplo Google, Best Buy, Semco o Zappos- que emplean la arquitectura social propia de Internet -abierta, plana, flexible y no jerárquica- como modelo para su arquitectura de management. Empresas que llevan pocos años adoptando esta nueva metodología de "
democracia corporativa" en la que los directivos han aceptado que deben deshacerse del control para permitir que sus empleados piensen por ellos mismos, tomen decisiones y, de esta manera, se comprometan con su trabajo.
Y no me cabe la menor duda que esta va a ser la tendencia para nuestro siglo XXI. De hecho cada vez más organizaciones se están haciendo planas, con intranets corporativas que van democratizando el acceso a la información. Y cada vez más empresas eliminan jerarquías y empiezan a dar libertad a sus empleados fomentando la autogestión, sabedoras de que en un entorno cambiante, de alta movilidad tecnológica, el valor de una compañía dependerá cada vez más de su inteligencia colectiva, de la creatividad y rapidez de sus empleados a la hora de solucionar los problemas que van surgiendo.
En el siglo XXI perderán las organizaciones que sigan ancladas en el paradigma de la burocracia y el control jerárquico, y triunfarán aquellas que adopten un modelo auto-organizativo propio de las colonias de hormigas y de Internet.
Los conceptos tradicionales del management son grandiosos si quieres obediencia. Pero si quieres eficiencia y creatividad colectiva, entonces la autogestión, la confianza, el compromiso y la responsabilidad del empleado funciona mucho mejor.