15 diciembre 2009

Hágame caso Mr. López: modernice su caduco modelo de negocio de la música


Dicen que las comparaciones son odiosas, pero déjeme decirle, Mr. López, que la suya es simplemente ridícula.

Supongo que usted sabe que el coste marginal de fabricar un coche cuesta una pasta gansa; como también debe saber (aunque lo omita) que el coste marginal de reproducir contenidos digitales es casi cero, por no decir nulo. Hacer copias digitales no tiene más coste, y además no despoja de contenido a nadie. Y esto debería usted saberlo muy bien, porque la empresa para la que trabaja, Sony, destaca entre otras cosas por «lucrarse» vendiendo grabadoras digitales copiables.

No Mr. López no: Ni mucho menos es lo mismo la privación de un objeto físico y costoso de fabricar (como por ejemplo un coche), que hacer una copia digital que no conlleva coste alguno ni produce privación sobre el original. La clonación digital no se apropia de algo, simplemente lo reproduce.

Su problema es que ustedes, los dirigentes de la industria discográfica, están muy pero que muy mal habituados. Durante décadas se han mal acostumbrado a enriquecerse a costa de los músicos, los autores, que son quienes por cierto menos perciben por disco vendido. «Con ánimo de lucro» se han apropiado ustedes del concepto de propiedad intelectual, que es un derecho para el autor, y no para el editor.

Y ahora que con la llegada de la digitalización se les acaba el chollo, ahora que la pura fuerza de la gravedad tecnológica le impone la economía de lo gratis al producto con el que «tanto se ha lucrado» hasta ayer mismo, ahora que con Internet agoniza su modelo de negocios discográfico,... en lugar de aceptar de una vez por todas que las reglas del juego han cambiado, en lugar de tratar de modificar su modelo de negocio y aprender a competir en este nuevo entorno económico donde el coste marginal de copia, almacenamiento y distribución es casi cero,... pues no, usted prefiere anclarse en los privilegios de siempre y despotricar llamando "sinvergüenza" al público que hasta hoy le ha dado de comer.

Francamente, si desea seguir «con ánimo de lucro» en este mundo de la música, le recomiendo que acepte cuanto antes el hecho de que el negocio tradicional del disco se está muriendo; pero no así la industria de la música, ni mucho menos la música, cuya demanda crece más que nunca. En efecto, cualquier segmento del mercado de la música –fuera de los sellos discográficos– está creciendo. ¡Y precisamente gracias a Internet!

Cae de cajón: desde un punto de vista económico, la mejor manera de estimular la demanda de algo es haciéndolo accesible al público. Y en un entorno intangible y fluido, como Internet, el valor de un contenido aumenta con la difusión. Y que mayor difusión para una canción y su autor que la libre descarga/subida, copia, y distribución; que mayor difusión para la música que la que proporcionan las redes p2p y el streaming.

Mire usted por donde, Mr. López, que al final resulta que la mal llamada "piratería" es la solución, y no el problema (en economía se le llama a esto la «paradoja de la piratería», término acuñado por los profesores de derecho Karl Raustiala y Christopher Sprigman).

Mr. López: debería usted aprender a sacar provecho de Internet como medio para promocionar a sus músicos, para así tratar de mejorar las ventas de sus canciones (con mp3 de calidad premium y/o con ventas de DVDs especiales) y comercializar conciertos en directo (nunca hubo tantas actuaciones, conciertos y festivales como hoy) y merchandising (camisetas, gorras, mochilas, pins,…).

Y en este sentido tengo buenas noticias para usted, porque ahora mismo lanzar una campaña de promoción por Internet de un autor suyo, creando por ejemplo su propio canal en YouTube, le va a costar a su compañía esencialmente nada, ya que YouTube paga todos los gastos de almacenamiento y de ancho de banda.

Tenga usted presente que ser desconocidos es una amenaza mucho mayor para sus autores que la "piratería". Por eso es que cada vez más artistas musicales regalan sus canciones por Internet, conscientes como son de que sus canciones en mp3 no son un producto final, sino un enlace a otros mercados.

Entérese Mr. López: en el mercado de Internet manda la atención y la reputación, que es lo que a la postre permitirá al autor convertir sus ideas en dinero real. Es una fórmula sencilla que consiste en pasar de la reputación y la atención, al dinero contante y sonante; en pasar de la canción gratis a los contratos de conciertos y a la venta de merchandising. Al fin y al cabo no es más que la herramienta de marketing de siempre: regalar una cosa para crear demanda de otra.

Por supuesto que el camino no será fácil. Hay que experimentar, innovar, incluso fracasar. Pero si usted quiere tener una mínima posibilidad de seguir «con ánimo de lucro» en esto de la música, hágame caso Mr. López, cambie el chip ya mismo, y procure adaptar su caduco modelo de negocio al siglo XXI, en lugar de pretender que sea el siglo XXI el que se adapte a él.

Copiar no es robar


Alaska explicando hace ya un par de años que se trata de una crisis del sector discográfico, pero no de la música
 
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