20 abril 2010

El teletrabajo entra en erupción

Al parecer, la famosa nube del impronunciable volcán islandés lejos de contaminar, descontamina. Si, habéis leído bien: descontamina.

Claro que no es que la nube volcánica descontamine per se, sino que su producción de CO2 es muy inferior a la que están dejando de producir los más de 20.000 vuelos que han sido cancelados en Europa debido a esta nube de cenizas.

Se puede aducir, no sin razón, que este fugaz beneficio medioambiental generado por las restricciones aéreas no compensa los trastornos ocasionados a los pasajeros atrapados por el caos aéreo, ni tampoco reparará las multimillonarias pérdidas económicas sufridas por el sector aeronáutico.

Pero la cuestión que me llama la atención sobre este particular es el excesivo alarmismo de los medios de comunicación convencionales (radio, televisión y prensa) en torno a este suceso.

Veamos: ¿realmente se ha colapsado Europa por culpa de la parálisis de su tráfico aéreo? Pues la verdad es que no. A pesar de la masiva cancelación de vuelos de estos días, lo cierto es que Europa ha seguido su curso, funcionando con unos niveles de productividad más o menos estables (evidentemente ha habido sectores muy perjudicados, como las líneas aéreas o las agencias de turismo, pero ya sabemos que a rio revuelto, ganancia de pescadores).

El caso es que tanta parálisis aérea europea no ha conseguido, por ejemplo, inhabilitar al Primer Ministro de Noruega para gobernar el país desde Nueva York vía iPad, ni tampoco ha impedido que los ministros de transporte de la UE hayan logrado acuerdos tras haberse reunido por videoconferencia (dudo mucho que estos eurócratas lograsen esta misma eficiencia reuniéndose en persona), ni siquiera ha imposibilitado que una pareja pudiese contraer matrimonio en su día señalado a través de Skype.

Nada nuevo bajo el sol. A comienzos del pasado mes de febrero, la costa este de los Estados Unidos se vio azotada por la mayor tormenta de nieve en 75 años (la llamaron Snowpocalypse o Snowmaggedon), y sin embargo esta zona del país no quedó paralizada como cabría esperar. A pesar de la tremenda nevada, la gente pudo producir a un ritmo aceptable gracias al teletrabajo. Algo impensable hace tan sólo diez años.

Y es que cada vez son más las tareas que podemos hacer sin necesidad de desplazarnos y reunirnos físicamente. Piensa sino en tu propia experiencia, en todas las tareas que ahora mismo realizas a través del teléfono móvil, del correo electrónico, de Internet,...

Compartir información e ideas es hoy un trabajo virtual que en verdad no requiere de nuestra comparecencia física. Del mismo modo que los resultados de las empresas ya no dependen tanto de la presencia física de los empleados en la oficina como de su capacidad de alcanzar los objetivos.

Todo esto se resume con una gran frase de la experta en teletrabajo Martha Johnson que dice: “El trabajo no es un lugar adonde uno va; es algo que uno hace”.

Foto tomada al Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, "atrapado" por el caos aéreo europeo mientras gobierna el país desde Nueva York con su iPad
 
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