28 mayo 2010

España tiene el colesterol alto, y creciendo...

Observar este ticket que la empresa encargada del transporte público de la ciudad de Vigo, Vitrasa, me ha entregado anteayer como resguardo por el pago del servicio de un viaje en autobús. Fijaros bien en su precio. ¿Qué es lo que os llama la atención?



No, no me estoy refiriendo a que os fijéis en los 1,16€ que cuesta el billete (por cierto, un precio bastante caro si tenemos en cuenta que el nivel de vida en Vigo es más bien bajo y que el servicio de este transporte urbano deja mucho que desear).

Realmente, lo que quiero que hagáis es que os detengáis un momento a analizar el precio que el ticket refleja en pesetas que, según Vitrasa, es de 193 pesetas.

La inmensa mayoría de vosotros dirá que es correcta esta información en pesetas, puesto que tenéis en mente que un euro equivale a 166 pesetas (la conversión de pesetas a euros que se hizo en el año 1999 reflejó una equivalencia de 1€=166,386 pesetas) y por lo tanto el precio de este billete de 1,16€ equivaldrá a 193 pesetas (193,00776 pesetas para ser exactos).

Y muchos pensaréis que proporcionar esta información en pesetas es muy útil para ciertas personas, especialmente para las más mayores, acostumbradas a evaluar el precio de las cosas en pesetas.

Y sin embargo, quien así piense se está equivocando de cabo a rabo. De hecho, esta información en pesetas que nos ofrece Vitrasa en sus tickets es tan FALSA como TÓXICA.

Y es que como bien señala la Comisión Europea en su último informe anual, lo cierto es que un euro valdría ahora 230 pesetas debido a la pérdida de competitividad progresiva que España ha ido acumulando desde la creación del euro en 1999 (según este informe, España ha perdido un 33% de competitividad frente a Alemania desde que se estableció la divisa única).

Por lo tanto, si un euro equivale hoy a 230 pesetas, entonces el viaje en bus que hice anteayer no me costó las 193 pesetas que dice el ticket, sino que en realidad me salió por unas 266 pesetas. ¡Una barbaridad!

Y lo triste es que en España prácticamente todos cometemos el mismo error de Vitrasa a la hora de trasladar a pesetas los precios de las cosas. No tenemos en cuenta el hecho de que año tras año crece nuestro diferencial en inflación y competitividad con respecto a nuestros vecinos de la eurozona, y en consecuencia seguimos pensando equivocadamente que un euro siempre equivale a 166 pesetas.

De hecho, son muchos los comercios y Bancos de este país que –al igual que hace Vitrasa con sus tickets– todavía "facilitan" sus precios con una información en pesetas que en verdad es incorrecta y falsa, y que por lo tanto induce al engaño del cliente que la lea. Una desinformación en precios y costes generalizada que en efecto no es deliberada, lo cual la hace menos culpable, pero también más peligrosa.

Debemos, pues, hacernos a la idea de que hoy el millón de las antiguas pesetas no equivale a 6.000€, tal y como sigue creyendo la gente, sino que en realidad sólo serían 4.350€ (puesto que un euro valdría ahora 230 pesetas). Y a medida que España se vaya dejando competitividad por el camino, este supuesto millón de pesetas equivaldrá a cada vez menos euros (al ritmo que vamos el año que viene un euro valdría 240 pesetas).

Este es el verdadero problema económico de España: la competitividad. Una pérdida de competitividad progresiva que, ahora que compartimos una moneda común con nuestros socios europeos, es lo más parecido a un colesterol malo que va creciendo en silencio y nos va matando poco a poco.

 
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