19 septiembre 2010

El coche de código abierto

Me gusta mi Smart. Me gusta porque es un excelente coche que fabrica la prestigiosa marca Mercedes-Benz. Pero más me gusta aún gracias a que el propio fabricante alemán me ha dado todas las facilidades para personalizar el Smart a mi gusto, hasta dejarlo con un aspecto único.

Este es el aspecto que ahora mismo tiene mi Smart



Me parece muy bien la tendencia generalizada a fabricar el coche en serie de forma uniforme, para que luego cada usuario pueda añadirle los extras que más le interesen (cambio automático, aire acondicionado, equipo de música,…).

Pero el gran acierto del fabricante Mercedes-Benz es haberse atrevido a ir más allá con el Smart, hasta el punto de abrir su proceso de producción/diseño para que otros puedan completar y mejorar el coche, lo que facilita la posibilidad de customizarlo con servicios personalizados hechos a medida del gusto del consumidor.

Y es que en la creación del Smart, Mercedes-Benz coopera con diversos productores externos, como por ejemplo con Brabus, la prestigiosa compañía alemana de tuning de alto rendimiento, o con Apple a la hora de integrar el iPhone en el Smart, o con el servicio online Spotify para poder acceder a toda la música en streaming desde tu Smart, o incluso colaborando con artistas independientes como Timo Wuerz que permite colorear tu Smart con vinilos adhesivos.

Desde aquí aplaudo la valentía de Mercedes-Benz (y también de otros fabricantes de automóviles) por ahora atreverse a pensar de manera distribuida, transparente y colaborativa.

Una sabia decisión que me ha permitido modificar mi Smart fácilmente (a través del propio fabricante), hasta convertirlo en una expresión de mi personalidad, lo que a la postre me hace sentir muchísimo más vinculado a la marca Smart. Como muy bien dice Jeff Jarvis en su obra Y Google, ¿cómo lo haría?: “Dame el control de mi coche y yo seré dueño de la marca, construiré esa marca, amaré la marca, la venderé porque es mía, no tuya”.

Sí, me parece un gran acierto fabricar el coche de código abierto que permite a otros participar en el proceso de producción para completarlo de innumerables maneras con servicios personalizados.

En cierto modo, este coche de código abierto se podría enmarcar dentro del nuevo modelo de negocios Long Tail o Larga Cola. Así, el sistema de producción de este coche estaría representado por una “cabeza” formada por la venta del modelo genérico más demandado, y una larguísima “cola” conformada por los coches personalizados, enfocados a un gran número de individuos, que por su extensión puede generar más dinero que la cabeza.

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1 comentario :

Xavier Molina dijo...

Muchas por vuestra referencia a nuestro post sobre spotify y Smart.

 
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