21 noviembre 2010

Aprender a trabajar como las secuoyas

La secuoya es el ser vivo más grande del mundo. Un árbol gigante que puede alcanzar los 120 metros de altura y los 11 metros de diámetro en su base. El equivalente a un rascacielos de 40 pisos de altura.

¿Cómo puede un ser vivo alcanzar semejante tamaño? Pues como dice el emprendedor Marc Vidal en su libro Contra la cultura del subsidio, la única manera posible es haciéndolo en grupo, trabajando en equipo. "Una secuoya por sí sola, separada del resto, es incapaz de superar los 35 metros de altura, pero si le pones unas secuoyas alado, todas llegarán a los 100 metros de media", dice Marc Vidal.

Y es que hay una gran correlación entre la colaboración y el crecimiento. Y en este sentido, la estrategia colaborativa de las secuoyas es brillante: a partir de una misma raíz crecen troncos independientes pero muy próximos unos de otros, de forma que entre todas las secuoyas se crea un entramado. Una gran red de secuoyas individuales que se aguantan enlazadas las unas a las otras. Al compartir la misma red de raíces, se fomenta la colaboración entre troncos, y al final todas las secuoyas de un bosque crecen más altas, más parejas y más sanas (en el caso de que una de ellas sea atacada por una plaga o una enfermedad, la savia de las otras secuoyas actuará para salvarla). Una brillante manera orgánica de ahorrar energía y optimizar recursos, que mejora la efectividad individual y colectiva de las secuoyas.

Marc Vidal traslada esta enseñanza de inteligencia colectiva de las secuoyas al mundo de la empresa, y dice: “Si todos somos capaces de ayudarnos, todos llegaremos a 100 metros de altura”. Opinión que comparto plenamente. Nuestras empresas serían mucho más innovadoras, productivas y competitivas si todos los stakeholders trabajásemos en forma colaborativa y en red. Actuando de forma abierta y horizontal, compartiendo la información, siendo más eficaces en la comunicación. Con redes internas (entre empleados), redes externas (con clientes, proveedores, socios,...) y redes globales que detecten oportunidades, mercados, ideas. Cae de cajón: trabajando en equipo creceremos más.

Pero hay algo más que podemos aprender de la secuoya: su longevidad. Se cree que las secuoyas más “viejas” tienen unos 2.500 años, pero lo cierto es que la longevidad máxima de la secuoya es indeterminada: hace falta una catástrofe, un incendio, o la tala del hombre para interrumpir la vida de una secuoya.

La clave de la longevidad extrema de una secuoya individual está en su sistema vascular compartimentado, que sacrifica el mantenimiento de casi la totalidad de su cuerpo. Resulta que la mayor parte de su tronco está formado por células muertas, y sólo tiene células vivas en las capas más externas y recientes del tronco. De modo que, aunque la secuoya como individuo vive miles de años, ninguna de sus células vive más de unas décadas.

Significa esto que, pese a que la longevidad de la secuoya es muy superior a la de los mamíferos, las células más viejas de estos árboles son tres o cuatro veces más jóvenes que cualquier neurona de un humano centenario.

Quiere esto decir que en realidad no hay secuoya vieja, por muy mayor que sea. Es más, parece ser que son las secuoyas más milenarias las que aportan más semillas para formar la siguiente generación. A la postre, longevidad excepcional no es sinónimo de envejecimiento. 

Aquí la enseñanza de la secuoya para el management es clara: la innovación en una empresa puede venir de personas mayores (que no viejas). Es sólo una cuestión de actitud, y no de edad.

O como muy bien dice el mencionado Marc Vidal al final de esta entrevista a la Voz de Galicia: "El talento no es patrimonio solamente de los jóvenes, incluso en las redes sociales".

2 comentarios :

Anónimo dijo...

No se pueden escribir aberraciones botánicas asi a la ligera xD

Las secuoyas se reproducen por semillas o por estacas que salen del tronco no por las raices.

La colaboración a la que te refieres se produce entre diversas plantas adultas ya formadas no a partir de una y no solo lo hacen las secuoyas hay una amplia gama de especies que lo hacen asi.

Además lo de que la savia de una entra en otra y las cura madre mia esto parece una película de ciencia ficción jajajaj

No se que se fumaria el tipo que dijo que de una raiz salen mil secuoyas

La ignorancia de la gente de letras me abruma cada vez mas

Alberto Dotras dijo...

Tacho (pero no borro) la frase de la "controversia", pues no estoy seguro que sea del todo correcta. En este sentido, en cambio, sí estoy 100% seguro que por ejemplo el árbol del álamo se reproduce por brotes de raíz, lo que ha hecho posible que un sólo árbol cubra más de ocho hectáreas en las Montañas Rocosas.

Todo lo demás, Mr Botanicus Maleducadus, se lo discuto.

 
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