26 noviembre 2010

Más equipos multidisciplinares y menos departamentos

"Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel mental en el que fue creado". –Albert Einstein.

Esta frase de Einstein nos sirve para tener presente que hay que buscar soluciones fuera de lo que siempre hacemos. Innovar requiere pensar fuera de la caja, dicen.

Ahora bien, más que irse a pensar afuera, creo preferible hacerlo en las fronteras, donde se mezclan conceptos, en la hibridación de ideas diferentes. Es en la intersección entre ideas dispares dónde más se aviva el fuego de la innovación.

Como bien dice el prestigioso escritor Malcom Gladwell, las interacciones ideales se dan entre personas que comparten un interés común pero cuyas funciones son lo bastante distintas como para ofrecer puntos de vista diferentes. 

Si trasladamos esta enseñanza a la gestión de empresas, entonces parece que lo más razonable es mezclar en un mismo equipo de trabajo a profesionales de diferentes disciplinas, para que juntos trabajen hacia una meta común, como puede ser la mejora específica de un servicio.

El trabajo con estos equipos multidisciplinares (un administrativo, un programador, un comercial,…) suele ser el más proclive a la innovación, y a la larga el más productivo, al beneficiarse de la colaboración, el networking y el brainstorming (lluvia de ideas).


Y sin embargo, la inmensa mayoría de las empresas se caracteriza por segregar a sus empleados en compartimentos estancos homogéneos e independientes: los departamentos. Con esta división departamental, el trabajo se hace en "habitaciones" separadas unas de otras: los administrativos sentados en su respectiva sala, los programadores encerrados en su endogámico mundo, los comerciales a su bola,…

Al trabajar de este modo, con departamentos semiaislados, lo que estás haciendo es limitar el tráfico de ideas entre individuos dispares; esto es, estás mermando la diversidad de perspectivas. En otras palabras: estás matando la innovación.

Y es que es muy difícil que pueda surgir innovación de departamentos homogéneos y separados. Cuando los iguales se encuentran no salta la chispa creativa.

Por si fuera poco, al dividir la compañía en departamentos y por funciones, los empleados se van especializando más y más, por lo que dejan de tener una visión general de la empresa, y acaban por convertirse en meros engranajes de una maquinaria industrial sobre la que no tienen ningún control. De esta manera, los empleados descuidan su sentido de la responsabilidad hacia la calidad del producto final y pierden el nexo emocional con el cliente. Francamente, es difícil diseñar peor un espacio de trabajo.

Entonces, ¿por qué casi todas las empresas siguen estructurando a los empleados en departamentos separados?

Si sabemos que el beneficio reside en la hibridación, y no en la uniformidad, ¿no sería mejor organizar el trabajo de tu gente en torno a grupos multifuncionales?
 
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