12 noviembre 2010

Más líderes y menos jefes

¿Podría una empresa funcionar sin jefes?

Y porque no, digo yo, si en el mundo ya tenemos disponibles modelos de organizaciones que funcionan perfectamente sin control jerárquico, sin jefes.

Para muestra un botón: Internet. La arquitectura social de Internet es abierta, plana y no-jerárquica. En Internet no hay organigrama piramidal, no hay superiores y subordinados, no hay jefes. Y sin embargo Internet es una organización social sumamente creativa, eficaz y eficiente. Y lo es precisamente porque está exenta de los efectos invalidantes de la jerarquía y la burocracia (en Internet puedes publicar un contenido fácilmente, sin tener que esperar a que te llegue la autorización firmada por un supervisor).

Otro botón, este biológico: la colonia de hormigas. Resulta que, contrariamente a lo que la mayoría cree, las hormigas trabajan sin nadie que les mande (la reina sólo pone huevos, no manda). La hormiga se vale por sí misma y no tiene necesidad alguna de gobernantes que la guíen, ni generales que la ordenen, ni guardias que la controlen y supervisen sus actividades. Y pese a ello, o mejor dicho, gracias a ello, las hormigas son capaces de culminar un proyecto grandioso de inteligencia colectiva: la colonia de hormigas.

Internet y la colonia de hormigas son dos magníficos ejemplos de eficiencia organizacional que no requiere de autoridad central ni mandamases.

Aquí no hay jerarquía, hay redarquía. La redarquía no es un orden impuesto de arriba abajo como la jerarquía, sino que es un orden emergente de abajo arriba que surge como resultado de las relaciones de participación.

¿Significa esto que no hay líderes en estas organizaciones redárquicas? En absoluto, líderes haberlos haylos. Lo que pasa es que ser líder no tiene que ver con el rango, sino con la capacidad de atraer y movilizar a los demás para que trabajen con entusiasmo en la consecución de un objetivo común. Un líder no es quien manda, sino quien inspira.

La hormiga se hace líder cuando las demás la imitan y aprenden de ella, cuando muchas otras hormigas deciden seguir el camino que ella marca hacia el alimento. En Internet te conviertes en líder si influyes en un buen número de seguidores de Twitter, si tienes muchos fans en tu página de Facebook o si tu blog es popular. Y en una empresa acabarás siendo líder si acumulas influencia a medida que contribuyes de manera especial para conseguir que el equipo haga el trabajo con éxito.

“El poder” de todos estos líderes naturales no se da por sentado, sino que emerge por méritos propios a través de las interacciones individuales. Aquí el líder debe ganarse continuamente la confianza de sus colegas para conservar su liderazgo. O dicho de otra manera: el líder no puede abusar de su poder, ya que carece de él.

Si, funciona y da resultados trabajar con líderes pero sin jefes (o con muchos menos). Un modelo de organización social meritocrático que, además de ser operativo, es mucho más adaptativo al cambio que el concepto organizativo humano convencional que se basa en la falsa creencia de que para funcionar en sociedad es indispensable y necesario el control jerárquico.

En estos tiempos de cambios acelerados que nos está tocando vivir, la redarquía ha de funcionar mejor que la jerarquía.

Así que ya sabes la receta si quieres que tu empresa prospere en el siglo XXI: más líderes y menos jefes.

Un líder no es quien manda, sino quien influye en los demás
 
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