26 diciembre 2010

Acaricia a tu cliente


Enamórale, acaricia su alma y no te olvidará jamás.
No le sigas hablando sin escuchar, escuchándole sin oír y actuando sin mirar.
Acércate a él como lo que es, un ser vivo que necesita caricias, miradas atentas, sonrisas amables y voces suaves.
Involúcralo en un juego cálido y cercano. La recompensa será que tu cliente siempre querrá volver a ti.

Es sorprendente que algunos directivos olviden que sus clientes son "humanos", que tienen piel, emociones y buscan ser felices.
Se tropiezan con nuestras marcas y lo que esperan de ellas es que les ilusionen.
Cuando dejamos de vender productos o servicios y nos convertimos en una emoción, en una vivencia,
es cuando hemos creado una unión indestructible.

Las marcas tienen que respirar y sentir, acercarse al consumidor sutilmente y entrar en su vida despacio, como una caricia suave,
casi imperceptible pero que eriza y emociona el alma, iniciando una experiencia de consumo cómplice.
Lo que crees es lo que creas.

¿Has averiguado cuáles son las zonas sensibles de acariciar …en tu cliente?

Spanair acariciando a sus clientes (vía @marcvidal)
 
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