23 enero 2011

Escucha a todos tus empleados


Hará unos cien años que Henry Ford formuló esta queja de "¿Por qué cada vez que pido un par de manos vienen con un cerebro incluido?".

Un desprecio y desinterés por la inteligencia de los trabajadores que, por desgracia, todavía perdura en el seno de la mayoría de las empresas del siglo XXI.

“Te pago para que produzcas, y no para que pienses”, es lo que muchos empresarios siguen teniendo en su mente. Es el viejo enfoque del ordeno-y-mando (command and control), donde la alta dirección decide y los trabajadores se limitan a ejecutar las órdenes.

Y digo yo: ¡Pero que manera de malgastar el dinero! ¡Cuánto despilfarro de conocimiento! Si precisamente son los trabajadores que están en primera línea –los más cercanos al producto y/o al cliente– quienes mejor conocen los problemas de la empresa (los altos directivos no suelen estar cerca de las trincheras para conocer bien los problemas). Ignorar las aportaciones e ideas de los trabajadores de primera línea es, hablando en plata, un desatino.

Así que ya sabes empresario del siglo XXI, si en verdad quieres desarrollar mejores productos y servicios, no lo dudes, escucha a todos tus empleados (independientemente de su rol en la empresa), dales responsabilidad, fomenta su iniciativa, crea un entorno de trabajo colaborativo (en donde la información fluya en múltiples direcciones y no en una cascada lineal de arriba abajo) y facilita la implementación de sus ideas.

Aquí filmé al gurú Xavier Sala i Martín cuando sentencia que la clave de la productividad, de la innovación, está en los trabajadores
 
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