17 octubre 2011

El fin del empleo y el resurgir del trabajo


¿Desde cuándo necesitamos empleo? Entiendo que todos necesitamos dinero para poder pagar la casa, comprar comida, ropa y todas esas cosas que el dinero puede comprar. Pero... ¿en verdad necesitamos empleo?

Aunque siempre ha existido el trabajo como forma de ganarse la vida, el "tener un empleo" –el puesto de trabajo como tal– es un concepto que emerge con la revolución industrial. Antes la gente trabajaba, pero no tenía empleo. Y a menos que fueras un campesino que trabajaba las tierras del señor, la inmensa mayoría de la gente trabajaba para sí misma, como mercaderes, artesanos y trabajadores de una misma profesión u oficio.

El empleo es, pues, un invento de la era industrial. Y su gran problema ahora, en los inicios del siglo XXI, es que cada vez hay menos empleo disponible. ¿Por qué una empresa querría contratar a más personas si su fuerza de trabajo actual ha triplicado su productividad gracias al uso de tecnología digital? 

Admitámoslo: la revolución digital y la web social han cambiado para siempre las reglas del juego de la productividad y, por mucho que algunos no quieran darse cuenta, el empleo nunca va a ser igual. Estoy convencido que lo que estamos presenciando ahora mismo es algo mucho más profundo que una grave crisis económica, es el principio del fin del empleo y de las corporaciones como forma preponderante de generar trabajo y crear riqueza.

La era industrial y sus instituciones tienen los días contados, y en el horizonte se vislumbra la antesala de una nueva economía más eficaz y eficiente, el comienzo de un nuevo paradigma de trabajo conformado por comunidades de Internet organizadas por profesionales independientes que trabajan conectados en red. Web workers propietarios de sus propios negocios que, a diferencia del empleo de la era industrial, pueden producir desde casa, de forma independiente, e incluso a modo peer-to-peer, sin intermediarios y sin tener que pasar por las grandes corporaciones.

El reto para el trabajador es enorme. Nos adentramos en una nueva era social y participativa donde el trabajador tendrá que centrarse más en sus propias competencias profesionales y personales, en lo que le hace diferente, en aquellos aspectos en los que destaca. Toca construir tú propio trabajo, desarrollar tu marca personal diferenciada.

Pero lo mejor de este cambio de paradigma es que las personas van a poder volver a cobrar por su trabajo en lugar de tener que trabajar por dinero. Que ganar dinero sea el resultado, y no el objetivo, del trabajo del siglo XXI.

9 comentarios :

Anónimo dijo...

¿Y quien pone el valor real del trabajo? ¿Qué vale más, una hora racojiendo patatas o una hora de un maestro dando clase a sus alumnos?

Alberto Dotras dijo...

El valor no lo pone el tiempo (una hora en tu ejemplo) sino los resultados.

Anónimo dijo...

Es cierto que cada vez avanzamos más hacia un trabajo no presencial (en los casos en los que éste no implique la aplicación de la fuerza física), pero las grandes corporaciones existirán siempre. No te engañes.

Alberto Dotras dijo...

No me engaño, amigo. Yo no he dicho que vayan a desaparecer las grandes corporaciones. Lo que he dicho es que las corporaciones dejarán de ser la forma preponderante de generación de empleo y riqueza. Primero porque la cultura del crecimiento ininterrumpido que promueven las corporaciones es inviable a medio y largo plazo, porque los recursos son limitados. Y segundo porque la producción digital conduce a la eficiencia por encima del crecimiento propio de las corporaciones. A la postre los negocios en lugar de crecer tenderán a ser más escalables (capaces de generar ingresos de forma mucho más rápida de lo que crece su estructura de coste).

Fer dijo...

Y cuando te demanden mucho tu trabajo igual necesitas alguien que te ayude, no? entonces empiezas a ser una peq. coorporación y en unos años volvemos al mismo problema...

Izazkun dijo...

Alberto,todo ok con el fondo. Con tu venia, me gustaría usar un párrafo para una investigación que estoy haciendo sobre empoderamiento y nuevos enfoques de empresa, el lenguage masculinizado es una pena, me chirría y queda fatal... que tal si cambio "los profesionales, los, los" por personas...?

Alberto Dotras dijo...

Izazkun, pues claro que puedes hacer uso de los párrafos que te venga en gana y modifícarlos a tu antojo. Te recuerdo lo que sobre este particular digo en mi perfil del blog (columna de la derecha): "No es necesario pedir permiso por coger contenido de este blog. Úsalo como quieras, compártelo, co-crea, re-crea,..." ;-)

Neus dijo...

A mi me ha encantado la entrada...y creo que un cambio por el bien común es posible , pero somos muchos los que tendríamos que empezar a andar.. me quedo con esto, Alberto..."que las personas pudieran volver a cobrar por su trabajo en lugar de tener que trabajar por dinero" gracias por tu aportación a mi lunes :)

Alberto Dotras dijo...

Gracias Neus por pasar por aquí. Y que así sea, que venga el cambio pese a los inmovilistas. Es la única solución, por dolorosa que sea ;)

 
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