21 diciembre 2012

Reinventando un fracaso

En 1968, el químico Spencer Silver estaba trabajando en los laboratorios de investigación de 3M en el desarrollo de un pegamento muy fuerte. Su (posiblemente) "peor" trabajo fruto de esta investigación, un adhesivo que a duras penas pegaba, fue "evidentemente" descartado por la compañía.

Pero años más tarde, en 1974, otro empleado de 3M, Art Fry, en un momento de genialidad, se dio cuenta que ese "experimento fracasado" bien podría servir para adherir notas de papel sin dañar las superficies.

Y así es como nacieron los post-it o pósit, unas pequeñas hojas autoadhesivas súper útiles para mejorar la organización del trabajo y que en la actualidad son imprescindibles en todas las oficinas (y hogares). 

 
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