28 diciembre 2009

El 3G como modelo de negocios para el siglo XXI

La Generación Google –los nativos digitales que tienen menos de 20 años en el mundo desarrollado– ha crecido asumiendo sin más que todo lo digital de Internet debiera ser abundante, inmediato y gratis; tres fuerzas alineadas cuyos nombres bien podrían comenzar con la letra "G", a saber: Global, Gigarápido y Gratis.

Global porque la digitalización ha democratizado la producción de contenidos. La Generación Google es a la vez consumidora y productora (prosumers). Centenares de millones de usuarios de todo el mundo que son co-creadores de contenidos cada vez que postean en blogs, foros y wikis, cada vez que graban, editan y cuelgan un vídeo en YouTube, cada vez que hacen fotos y las suben a Flickr,... La oferta de contenidos se multiplica por millones. Toda una revolución de lo minoritario que trae consigo el fin de la escasez de información y el comienzo de una larga y abundante cola de contenidos a escala Global. La Generación G lo quiere todo.

Gigarápido porque en este inmenso océano de elección de contenidos el tiempo cobra una importancia creciente. Hoy no basta con tener la biblioteca de Alejandría en tus almacenes, lo que de verdad importa es la rápida labor "infomediaria" del bibliotecario. En Internet el tiempo se vuelve cada vez más escaso, que es lo mismo que decir que el tiempo se convierte en dinero. Conseguir la atención del usuario (su tiempo) es moneda digital, un valor en alza. Y para obtener atención en Internet (tráfico) es imprescindible disponer de accesibilidad instantánea. La Generación Google quiere una respuesta inmediata a su búsqueda, una respuesta gigarápida a click de ratón (estás perdido si tu website no aparece donde debiera estar o si se retrasa más de 10 segundos en abrir). La Generación G lo quiere ya mismo (just in time).

Y Gratis porque esta Generación Google da por hecho que lo digital debiera ser Gratis (Free en inglés, que significa libre en toda su acepción: tanto gratis en el precio como libre en el acceso, sin restricciones). No en vano Chris Anderson la llama Generación Gratis. Una generación a la que por norma general no se le ocurre robar en tiendas, pero que no se lo piensa dos veces para bajarse música de las páginas de intercambio p2p. Saben que hurtar algo físico implica arrebatárselo a alguien y cuesta dinero real, mientras que con un archivo digital no pasa eso: no despojas de contenido a nadie, no produces privación sobre el original, no estás robando. Comprenden de un modo intuitivo que los productos físicos (una casa, un coche, un iPod,…) tienen costes reales que deben ser pagados, pero que los archivos digitales (mp3, pdf, jpeg,…) normalmente no tienen porque ser pagados. Han aprendido por propia experiencia (colgando sus propios contenidos en Internet) que el coste de reproducir, almacenar y distribuir contenido digital es casi cero, por no decir nulo. Saben que una copia carece completamente de valor, por lo que consideran absurdo pretender remunerar al autor por cada copia digital. Y no necesitan ser economistas para comprender que la abundancia echa el coste de algo por los suelos; que un entorno digital que se vuelve fácilmente abundante tiende a ser gratis por la pura fuerza de la gravedad económica. Suponen, en definitiva, que todo lo digital debiera ser Gratis. La Generación G lo quiere Gratis.


Recapitulando, en el mundo digital mandan las tres fuerzas "G": Global, Gigarápido y Gratis. Una triple G que es como la ley de la gravedad en Internet; es una fuerza natural, y no un comportamiento social que pueda ser entrenado o erradicado por ley. Antes o después, todo el mercado digital se basará en el 3G.

Así que si queremos hacer dinero con Internet, más nos vale empezar a pensar en 3G. Todas las empresas tienen que discurrir como usar la triple G si quieren ser competitivas en Internet.

Para muchos, principalmente aquellos establecidos en un modelo de negocio tradicional, ofrecer productos 3G no tiene sentido económico. Pero no hay duda de que el 3G funciona en la economía de los bits, como muy bien demuestra Google, que está ganando montones de dinero ofreciendo un servicio que es abundante, inmediato y gratuito.

El rey de los buscadores es la empresa que mejor ha entendido el mundo 3G y la que más se ha beneficiado de ello. Google convierte en dinero líquido el tráfico que obtiene gracias a su oferta 3G. Google piensa en 3G. No vende información, vende usuarios a los anunciantes. Rentabiliza su oferta 3G con la publicidad (decenas de modelos diferentes de publicidad online que Google misma ha desarrollado con algoritmos de software que emparejan anuncios con contenidos). Pensar en 3G implica eso: idear economías de enlace a otros mercados lucrativos y avanzar en esa dirección, discurrir como ir del 3G hacia niveles adyacentes de más valor.

Es lo que en cierto modo también hace Apple, que no gana sus millones vendiendo sus archivos de música, lo hace vendiendo iPods, el producto físico que reproduce esas canciones mp3. El binomio iTunes-iPod es un negocio loss leader muy lucrativo para Apple: en efecto de entrada pierde dinero con el contenido digital de iTunes (Apple paga a las discográficas cerca del 70% del precio al que vende una canción, entre 0,50 y 1€ la canción), pero lo rentabiliza con creces al vender el iPod (los precios de un iPod van desde los 55€ hasta los 269€).

Pensar en 3G es lo que ahora hace Spotify, el programa sensación del 2009, que permite escuchar música gratuita en sistema streaming. Spotify es un 3G en toda regla: es Global (tiene más de seis millones de canciones, y creciendo), es Gigarápido (pinchas sobre la canción y al instante suena), y para rematarla es Gratis (y legal).

Y para rentabilizar esta extraordinaria oferta 3G, Spotify recurre a dos fuentes de ingresos diferentes: por un lado está la publicidad (con banners y cuñas publicitarias cada 15 minutos) y por otro lado tiene el modelo de negocios Freemium (de free, gratis, y premium, prima) que consiste en ofrecer servicios básicos gratuitos (free), mientras se cobra por otros más avanzados o especiales (premium).

El caso es que en principio Spotify pierde dinero a raudales regalando millones de canciones en streaming (tiene que pagar a las discográficas y productoras por la cesión del uso de estas canciones), pero parece ser que lo compensa (según la propia compañía alcanzarán rentabilidad durante el año 2010) con el dinero que gana con la publicidad y con su servicio “Premium” que permite a quien lo contrate (9,99€/mes) obtener un acceso “pro” con valor añadido (el servicio “Premium” de Spotify libera de anuncios a sus suscriptores, da acceso al 100% del catálogo musical a la máxima calidad de audio, además de permitir la descarga de canciones y poder escucharlas en el iPhone de Apple y en dispositivos con el Android de Google).

Cierto es que los artistas no ganan dinero directamente con la oferta 3G de Spotify, toda vez que Spotify no remunera a los artistas sino a las discográficas, que son quienes después deberían remunerar al autor. A la postre esta "gratificación" al artista es ridícula, como ha demostrado el ejemplo de Lady Gaga, que sólo ha ganado 113€ por un millón de reproducciones que obtuvo en Spotify.

Pero para los artistas el programa Spotify es –al igual que la piratería– un excelente medio de difusión para maximizar la audiencia y adquirir popularidad con el fin de poder ganar dinero vía conciertos, merchandising, la cesión de derechos para anuncios o bandas sonoras, y si, también con la venta de sus canciones a la gente que todavía prefiere los cedés con su carátula.

En resumidas cuentas, la idea del 3G es tratar de cosechar muchos fans con la expectativa de vender otras cosas, algo mejores, o al menos distintas. En definitiva, la clave es pensar en 3G: inventar modelos de negocio 3G con los que hacer dinero contante y sonante.

Nadie dice que sea fácil. En Internet son muchos los negocios 2.0 que ahora mismo consiguen números de usuarios brutales pero que todavía no encuentran la manera de convertir esa popularidad y tráfico en negocio. Pero no queda otra: la triple G manda, y tarde o temprano siempre habrá formas de convertir esa atención en dinero líquido, porque la gente no es tonta y paga por lo que cree que debe pagar, la gente seguirá pagando por las cosas que le gustan, por ahorrar tiempo, por reducir el riesgo, por estatus,…

En el siglo XXI triunfarán las empresas que descubran soluciones creativas al reto 3G que plantea la Generación Google.

¿Qué tienes tú para ofrecer en 3G?

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