28 marzo 2010

Planificar es Adivinar


A menos que seas un adivino, la planificación a largo plazo del negocio es una quimera. Simplemente hay demasiados factores que no puedes controlar: las condiciones del mercado, competidores, clientes, la economía, etc. Pero claro, redactar un plan te hace sentir con el control de esas cosas que realmente no puedes controlar.

Por qué no llamamos a los planes lo que realmente son: suposiciones. Si empiezas a referirte a tus planes de negocio como conjeturas de negocios, tus planes financieros como conjeturas financieras, y tus planes estratégicos como conjeturas estratégicas, entonces ya no tendrás que preocuparte tanto por ellos. Simplemente no vale la pena el esfuerzo.

Al convertir las conjeturas en planes te metes en una zona peligrosa. Planificar es dejar que el pasado conduzca el futuro. Es ponerse anteojeras. "Es aquí a dónde vamos, porque, bueno, ahí es donde dijimos que iríamos." Y ese es el problema: los planes son incompatibles con la improvisación.

Y tienes que ser capaz de improvisar. Tienes que ser capaz de captar las oportunidades que surgen. En ocasiones es necesario decir, "Vamos en una nueva dirección porque eso es lo que ahora tiene sentido."

Programar planes a largo plazo es muy jodido. Y es que la mayor parte de la información la consigues cuando estás haciendo algo, y no antes de que lo hayas hecho. Sin embargo, ¿cuándo escribes un plan? Por lo general, antes de que haya comenzado. Y este es el peor momento para tomar una decisión importante.

Ahora bien, todo esto no quiere decir que no debas pensar en el futuro y tener presente cómo afrontar los próximos contratiempos. Este es un ejercicio útil. Pero no tienes por qué escribirlo ni obsesionarte con ello. De todos modos, aunque escribas un gran plan, lo más probable es que nunca lo mires. Los planes de más de unas cuantas páginas suelen terminar olvidados en el baúl de los archivos.

Renuncia a las conjeturas. Decide lo que vas a hacer esta semana, no este año. Averigua la cosa más importante que viene, y hazla. Toma decisiones justo antes de hacer algo, no mucho antes.

Está bien improvisar. Coge el avión y vuela. Y una vez llegado puedes conseguir la crema de afeitar, el cepillo de dientes y una camisa más bonita.

Trabajar sin un plan puede parecer temerario. Pero seguir ciegamente un plan que no tiene relación alguna con la realidad es aún más temerario.

Texto extraido del libro Rework, un pequeño manifiesto sobre como crear una empresa en el siglo XXI, escrito por los fundadores de 37signals, Jason Fried y David Heinemeier Hansson.

Breve charla de David Heinemeier Hansson en la que nos dice que Planificar es Adivinar, y que es mejor preocuparnos del presente y alejarnos de anticipar/querer controlar el futuro. Decide en función de tu realidad actual
 
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