30 agosto 2010

iBusiness car

Brabus, la compañía alemana de tuning de alto rendimiento especializada en coches de la marca Mercedes-Benz y Smart, ha tuneado el modelo Mercedes 600 de la lujosa Clase S hasta convertirlo en una oficina móvil cargada de gadgets de Apple: el iBusiness.

Este iBusiness Brabus viene equipado con conexión a Internet inalámbrica, dos iPads en los asientos traseros, dos pantallas en los reposacabezas, una pantalla central de 15,2 pulgadas, teléfono, sistema de navegación, radio, varias conexiones USB, y un iPod touch de 64GB que funciona como consola central.

26 agosto 2010

Google no se encuentra

Llama poderosamente la atención que a pesar de que la compañía Google ha aumentado sus ingresos en un 24% en lo que va de año, lo cierto es que el valor de sus acciones en Bolsa ha caído más de un 20% durante este mismo periodo de tiempo. ¿Cómo es posible que, aumentando sus ingresos, bajen tanto sus acciones (con un rendimiento muy por debajo del Nasdaq que subió un 1% en este periodo)?

La respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en este interesantísimo coloquio sobre el crecimiento de Google que tuvo lugar hace unos días en el programa de televisión de Charlie Rose, y en el que se insinúa que Google (la marca más poderosa del mundo) comienza a presentar síntomas de estancamiento.

Intervienen en este debate televisivo, además del propio Carlie Rose, el gurú Chris Anderson, que vaticina la muerte de la web, Michael Copeland de la revista Fortune, que habla del comienzo del fin de Google, y Jessica Vascellaro de The Wall Street Journal, que nos recuerda que Google sigue haciendo un montón de dinero con su modelo de negocio actual.


Si nos atenemos a lo que se cuenta en este coloquio, Google se enfrenta a un gran desafío en el horizonte, toda vez que en el uso de Internet se empieza a apreciar un cambio silencioso pero significativo que amenaza seriamente su poder omnipresente en la Red: se trata del cambio evolutivo que va de la Open Web a las plataformas cerradas, en donde Google no tiene acceso.

Y en verdad que parece cierta esta nueva tendencia en el uso de Internet hacia plataformas más cerradas. Pensemos sino en nuestra propia experiencia de usuario, en todas las tareas que hoy realizamos a través de Internet, y caeremos en la cuenta de que ya no dedicamos tanto tiempo como antes a buscar y navegar, y en su lugar cada vez más acudimos a plataformas específicas (Facebook, Twitter, Spotify, Skype,…) y aplicaciones móviles de terceros (para el iPhone o el iPad). Internet es cada vez más móvil y social, y el buscador de Google no puede rastrearlo.

Chris Anderson dice que esta migración del usuario desde el mundo abierto de la web a plataformas más cerradas es un reflejo de la evolución tecnológica que va del Internet del ordenador de escritorio al Internet de los dispositivos móviles (netbooks, smartphones, y ahora tablets como el iPad). Estas nuevas aplicaciones atraen al usuario porque son de muy fácil acceso, están diseñadas para propósitos concretos, y además dan un servicio personalizado que funciona mejor que la web abierta. Esto explica que cada vez más usuarios se decanten por aplicaciones comerciales y que compren canciones en iTunes o libros electrónicos en Amazon, pese a que estas canciones y libros se pueden descargar gratis en la web abierta.

Chris Anderson y Michael Copeland presagian que el nuevo Internet de plataformas cerradas y dispositivos móviles seducirá a las empresas como no ha conseguido hacer la web abierta. Ambos contertulios reconocen que la publicidad en la web no es buen negocio para las empresas (lo es para Google, inventor del ingenioso negocio de vender publicidad clicada a los resultados de las búsquedas). En cambio, las nuevas aplicaciones para un iPad, por ejemplo, sí parecen propicias para la publicidad de las empresas, entre otras cosas porque aquí la atención del usuario es significativamente mayor que en una website (el tiempo medio que uno está conectado a una app de un iPad es muy superior al tiempo que se detiene en una website). Y aquí los contertulios destacan Flipboard, la nueva revista social personalizada para el iPad, que en una única plataforma integra de un modo elegante e intuitivo las redes sociales de Facebook y Twitter junto a todas tus noticias, blogs, fotos, vídeos, canciones,... Como dice Anderson en el coloquio: “el iPad está cambiando la manera de interactuar en Internet”. Además, según Anderson, estas nuevas plataformas permiten a las empresas hacer dinero más fácilmente mediante el cobro directo al usuario, ya sea por la venta de archivos digitales (canciones, e-books, películas,…) o por suscripciones a servicios premium más avanzados y personalizados (revistas, periódicos, juegos,...). Anderson lo resume con estas palabras: “la muestra gratuita está en la web abierta, pero el negocio real está en la web cerrada”.

La compañía Google, en cambio, ha de sentirse muy incómoda ante esta nueva perspectiva de una web abierta venida a menos, ya que cuanto menos tiempo pase la gente en esta web, cuanto más decrezca su uso, más dinero dejará de ganar Google con su negocio principal, que no es otro que la publicidad en la web. La publicidad online genera prácticamente todos los ingresos de Google (alrededor del 97% de sus ingresos proceden de la publicidad en la web vía Adsense y Adwords). Y francamente, si yo fuese el CEO de esta empresa californiana, estaría muy preocupado ante tamaña dependencia de una sola fuente de ingresos; máxime cuando esta fuente de ingresos (la publicidad) se nutre de una web que parece entrar en declive en el nuevo escenario de Internet (según Anderson, la web apenas representa ya una cuarta parte del tráfico de Internet y esta cuota está bajando).

Ante estos malos augurios, se hace patente que el gran desafío de Google es encontrar nuevas fuentes de ingresos. Es un secreto a voces: Google está buscando nuevas líneas de negocio casi desesperadamente.

Y sin embargo, Google está naufragando en su estrategia por diversificar su futuro. Por ejemplo, decepcionan las ventas de su “flamante” smartphone Nexus One, mientras que su ambicioso proyecto Google TV está paralizado porque no cuenta con el respaldo de los dueños de contenidos. Y en su intento por ser social y competir con Facebook, de momento Google ha fracasado estrepitosamente (sus plataformas sociales, Buzz y Wave, han sido un fiasco en toda regla). Como dice Michael Copeland en el coloquio televisivo: “Google es muy bueno en la técnica que desarrolla aplicaciones, pero muy malo descubriendo cómo las personas se relacionan y colaboran entre sí”.

Aunque no todo son malas noticias para Google en su búsqueda por diversificarse. Su estrategia de redes móviles parece que va por buen camino gracias a la amplia propagación que está consiguiendo su sistema operativo Android (las ventas de móviles con Android ya superan a las del iPhone en Estados Unidos). No obstante, conviene tener presente que Android es un sistema operativo libre que Google distribuye de forma gratuita, lo que significa que de momento no genera ingresos de importancia, si bien tiene buenas previsiones de negocio.

Con todo, el reputado analista de negocios tecnológicos Erik Sherman, asegura en este artículo que se está achicando todavía más la ya de por sí ínfima cuota de ingresos alternativos que tiene Google. Dicho de otra forma: pese a sus denodados esfuerzos por diversificarse, crece la dependencia financiera de Google para con la publicidad en la web. Y para rematarla, todo este infructuoso esfuerzo por diversificarse está trayendo consigo un preocupante aumento del gasto de la compañía (sólo en el último trimestre fue necesario contratar 1.200 nuevos empleados, hasta alcanzar una plantilla total de 21.800 empleados).

En resumidas cuentas, Google busca nuevas fuentes de ingresos, pero no las encuentra. Y se percibe que tanto fracaso comienza a causar desesperación en el seno de la compañía californiana (por mucho que Eric Schmidt, CEO de Google, pretenda sosegar declarando que la compañía "celebra sus fracasos").

Tanto es así que la compañía ya da muestras de querer encontrar una salida como sea, a cualquier precio, incluso a costa de traicionar la sacrosanta neutralidad de la red que garantiza que un bit debe ser igual a otro bit, venga de donde venga y lo emita quien lo emita. Su posible afrenta a la neutralidad de la red nace de su reciente acuerdo con la operadora de telefonía móvil Verizon, según el cual el tráfico de los bits de Google tendría preferencia de paso en la red móvil de Verizon.

Con este pacto con el diablo, Google –hasta ayer portaestandarte de la neutralidad de la red– estaría violando su propio slogan corporativo "don't be evil", que venía a decir que se pueden obtener ingresos actuando de forma ética.

Definitivamente, Google ha perdido el norte...


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22 agosto 2010

La Democracia no se vende. Boicot a Target

El mes pasado la cadena de grandes almacenes Target donó 150.000 dólares para la campaña electoral del candidato Republicano a Gobernador por Minnesota, Tom Emmer. Este candidato se caracteriza por su extremismo, pues es xenófobo (anti-inmigrante y racista), homófobo (sugiere poder ejecutar a gays y lesbianas) y ultraliberal (propone eliminar el salario mínimo y quitarle el salario a los camareros porque, según él, ya es suficiente con lo que ganan con las propinas).

La organización en defensa de las políticas sociales MoveOn.org se está movilizando por el boicot a Target, y lo hace hasta con flashmobs protesta en los propios almacenes Target.



Publicidad engañosa

El engaño publicitario

La cruda realidad

21 agosto 2010

Del Executizer al Hawaii Chair

En 1971, para su película Bananas, Woody Allen ideó con sorna una especie de escritorio que permitiría poder ponerte en forma mientras trabajabas sentado en la oficina: The Executizer.



Pues bien, cuatro décadas después, a algún descerebrado se le ha ocurrido "inventar" un producto de fitness/trabajo semejante al Executizer y, por increíble que parezca, comercializarlo en la vida real: el Hawaii Chair.

17 agosto 2010

Mañana vuelvo a la oficina, tras un mes de vacaciones, y habrá que ponerse la sonrisa al entrar...

Dumping Social en Vigo

Ayer, 16 de agosto, festivo en media España, y festivo en Vigo por San Roque, me encuentro con esta escenita matutina que filmé con mi minicámara de vídeo.

Se trata de un grupo de obreros trabajando en situación irregular, por ser día festivo, sobre el tejado de un chalet privado de Vigo (en el Castro), sin ninguna medida de seguridad, sin arnés ni nada que se le parezca, incumpliendo todos los puntos del convenio laboral de la construcción.



Es más que probable que se trate de una cuadrilla de trabajadores portugueses (Portugal está a unos 40 kilómetros de Vigo) subcontratados por el adjudicatario de la obra, por un salario hasta un 30% más bajo que un operario español en situación de legalidad laboral.

Posiblemente un caso más de dumping laboral, una práctica que en la Unión Europea va en aumento desde que en 1992 se creó el mercado único sin fronteras. Un problemón que sindicatos y políticos siguen sin poder o querer atajar.

Ahora supongamos que uno de los operarios de este vídeo, que trabaja sin red sobre un tejado, sufre un ligero resbalón, se cae y, desgraciadamente, se mata. ¿Qué pasaría entonces?

Pues existen precedentes, y no sería la primera vez que la misma furgoneta (carrinha, en portugués) que transporta a la cuadrilla cada día desde alguna localidad lusa hasta la obra se convirtiera en improvisado coche fúnebre, para trasladar al trabajador muerto hasta su país como si el accidente hubiese ocurrido allí.

De este modo, nadie se haría responsable de la muerte de este operario, ni en España, ni en Portugal y su puesto sería suplido al instante por otro de los miles de obreros transfronterizos lusos que trabajan en la misma situación de competencia desleal y precariedad.

Y por increíble que parezca, resulta que este tipo de trabajo ilegal se está haciendo incluso con obra pública, con el dinero de todos. No en vano ya hace un par de años que La Voz de Galicia desveló que casi la mitad de los trabajadores que construyen el AVE gallego son portugueses.

Y aunque no dispongo de pruebas, me consta que esto mismo se está haciendo ahora con la megaconstrucción del auditorio de Vigo, auspiciada por Abel Caballero, alcalde de la ciudad y ex-ministro de obras públicas para más inri. Una obra "electoralista", pues se está construyendo a marchas forzadas para que el alcalde de Vigo pueda inaugurarla a tiempo, esto es: poco antes de las próximas elecciones municipales.

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15 agosto 2010

The Social Network Business Trailers

Trailer de la película The Social Network que cuenta los orígenes de Facebook


Trailer parodia de Twitter


Trailer parodia de YouTube


Trailer parodia de eBay

11 agosto 2010

¿Es antinatural el dinero?

Adam Smith, el fundador de la economía clásica, estaba equivocado cuando afirmó que sólo los humanos tenemos tendencia al intercambio monetario.

Resulta que hace unos años que un profesor de economía en Yale, Keith Chen, y una psicóloga, Laurie Santos, llevaron a cabo un programa de investigación con un grupo de monos capuchinos al que enseñaron a utilizar el dinero.

Estos monos capuchinos, cuya rama evolutiva se separó de la nuestra hace 35 millones de años, aprendieron a comprar comida mediante dinero, entregando monedas a los investigadores para a cambio obtener golosinas y uvas. Así pues, los monos pueden razonar sobre símbolos como el dinero.

Pero lo más fascinante que se descubrió con este experimento monkeynomics es que al parecer estos monos se comportan con el dinero igual que las personas, con los mismos resortes psicológicos que actúan en los humanos, conduciéndose por intuiciones y prejuicios idénticos a los nuestros.

Así, estos monos capuchinos toman las mismas decisiones económicas de transitividad que tomamos las personas: tienen sus preferencias de compra y, al igual que nosotros, responden racionalmente ante los cambios de precios.

De hecho los monos capuchinos cometen los mismos errores financieros que cometen los inversores de Bolsa, banqueros, especuladores y demás parentela. Resulta que midiendo el riesgo estos monos son igual de irracionales que los humanos: a unos y a otros 1+0 nos hace sentirnos mejor que 2-1, aunque el resultado sea 1 de cualquiera de las dos maneras.

Y como no podía ser de otra forma, los monos capuchinos caen en nuestros mismos males y vicios, a saber: son capaces de robar dinero para luego poder comprar, e incluso están dispuestos a prostituirse por dinero (en el experimentó se observó monas cobrando monedas a monos para luego comprar comida).

A la postre lo que este Monkey Business parece demostrar es que todos estos sesgos que creíamos propios del ser humano (como por ejemplo tomar decisiones racionales con el símbolo del dinero, tener preferencias de compra según precio y calidad, tener aversión a la pérdida, robar, prostituirse,…) resulta que en realidad son algo más profundo que nosotros: son de hecho propiedades de la naturaleza evolutiva.

El monkeynomics explicado por la psicóloga Laurie Santos en una reciente conferencia en TED


Ingenioso anuncio de un fondo ecológico que viene como anillo al dedo


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05 agosto 2010

Fuck BP

Paso de patatas fritas de McDonald's

Abdominales en 7 minutos

Genial escena de la película Algo pasa con Mary (1998) en la que el personaje principal de la película, Ted (Ben Stiller), recoge a un autoestopista que le explica su “revolucionaria” idea de negocio: vender el vídeo de ejercicios Abdominales en 7 minutos.



Hitchhiker: You heard of this thing, the 8-Minute Abs?
Ted: Yeah, sure, 8-Minute Abs. Yeah, the excercise video.
Hitchhiker: Yeah, this is going to blow that right out of the water. Listen to this: 7... Minute... Abs.
Ted: Right. Yes. OK, all right. I see where you're going.
Hitchhiker: Think about it. You walk into a video store, you see 8-Minute Abs sittin' there, there's 7-Minute Abs right beside it. Which one are you gonna pick, man?
Ted: I would go for the 7.
Hitchhiker: Bingo, man, bingo. 7-Minute Abs. And we guarantee just as good a workout as the 8-minute folk.
Ted: You guarantee it? That's - how do you do that?
Hitchhiker: If you're not happy with the first 7 minutes, we're gonna send you the extra minute free. You see? That's it. That's our motto. That's where we're comin' from. That's from "A" to "B".
Ted: That's right. That's - that's good. That's good. Unless, of course, somebody comes up with 6-Minute Abs. Then you're in trouble, huh?
[Hitchhiker convulses]
Hitchhiker: No! No, no, not 6! I said 7. Nobody's comin' up with 6. Who works out in 6 minutes? You won't even get your heart goin, not even a mouse on a wheel.
Ted: That - good point.
Hitchhiker: 7's the key number here. Think about it. 7-Elevens. 7 dwarves. 7, man, that's the number. 7 chipmunks twirlin' on a branch, eatin' lots of sunflowers on my uncle's ranch. You know that old children's tale from the sea. It's like you're dreamin' about Gorgonzola cheese when it's clearly Brie time, baby. Step into my office.
Ted: Why?
Hitchhiker: 'Cause you're fuckin' fired!

01 agosto 2010

La publicidad ya te está mirando

Hay una escena en la película de ciencia ficción Minority Report en la que el personaje principal (interpretado por Tom Cruise) entra en el metro y las vallas publicitarias le reconocen su cara, tras escanear sus ojos, para al instante lanzarle mensajes publicitarios personalizados con su nombre.

Pues bien, este tipo de tecnología de reconocimiento facial, que permite publicitar anuncios a medida, empieza a ser una realidad en Tokio. Cámaras que pueden determinar el género y edad aproximada de un transeúnte para, en apenas un segundo, ofrecerle publicidad adecuada a su perfil.



Supongo que más de uno dirá que esta nueva publicidad de reconocimiento facial nos acerca a una sociedad orwelliana, con una especie de Gran Hermano vigilante que controla todos nuestros movimientos.

Pero francamente, yo como consumidor prefiero esta nueva publicidad personalizada y pertinente a mis gustos antes que la publicidad convencional actual que tanto me bombardea con anuncios intrusivos que en el 95% de las ocasiones no me interesan lo más mínimo.

Y por su capacidad de segmentación, los anunciantes también han de preferir este nuevo tipo de publicidad. Si en la publicidad convencional se trata de matar moscas a cañonazos, con esta nueva publicidad personalizada se puede actuar como un “francotirador” y dirigir el mensaje exactamente a quien quieres que llegue, acercando al consumidor con sus propios intereses.

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