30 diciembre 2011

Regreso al futuro del trabajo



¿Cómo será el futuro del trabajo? Según lo que dice el emprendedor T.A. McCann en este vídeo, el futuro del trabajo estará conformado por profesionales independientes que trabajarán conectados en red para llevar a cabo proyectos empresariales concretos durante periodos de tiempo determinados.

Vamos, que en el futuro el trabajo no será algo que una empresa nos proporcione de por vida (esto ya está sucediendo ahora, en el presente), sino más bien un valor que uno mismo aporta y por el que otros estarán dispuestos a pagar.

Por lo tanto, en el futuro (inminente) la gente tendrá que centrarse mucho más en sus propias competencias (en aquellos aspectos en los que destaca) y en lo relacional (en las telarañas de conexiones interpersonales que puedan crear con profesionales afines). Cada uno de nosotros va a tener que inventarse su propio trabajo y su propia red de contactos (networking).

Todo esto implica que en el futuro puede haber una especie de vuelta al trabajo con sentido artesanal, a la vocación por el trabajo bien hecho. De tal manera que los trabajadores del futuro, como los del pasado, podrían volver a cobrar por su trabajo, en lugar de tener que trabajar por dinero, tal y como es ahora.

Y al igual que sucedía antes de la revolución industrial, puede que en el futuro tampoco exista esa necesidad imperiosa que hoy tenemos de distinguir entre vida laboral y vida personal (que no íntima), porque si uno es dueño de su trabajo y disfruta plenamente con él, entonces ¿qué sentido tiene diferenciar entre trabajo y ocio?


Como el vídeo en cuestión no tiene subtítulos, facilito aquí una traducción libre sobre lo que en él dice McCann:

"El futuro de los negocios va a ser personas interactuando en más de un trabajo, por lo que se diluirá esa linea de separación que hay entre lo que es mi trabajo y lo que es mi ayuda o aportación a la comunidad.

¿Trabajarás de 9 a 5? Por supuesto que no. ¿Estarás trabajando todo el tiempo? Por supuesto que no. La distinción entre cuando estoy trabajando y cuando estoy socializando o jugando, eso se habrá ido. No habrá separación entre esas cosas. En el nuevo paradigma de trabajo no habrá jubilación, porque si estás trabajando en lo que quieres hacer, ¿para qué vas a querer retirarte?

Creo que otra característica del futuro de trabajo es que la gente rotará entre trabajos a un ritmo mucho más rápido. Entrarán en un trabajo y se esforzarán al máximo, y luego pasarán al siguiente proyecto y volverán a dar lo mejor de sí mismos. Y eso va a pasar a un ritmo cada vez más y más rápido, a diferencia de las personas que trabajan en una misma empresa durante 30 años, en el mismo puesto de trabajo durante 30 años, trabajando con la misma gente durante 30 años... El futuro del trabajo no es eso.

Parte importante del nuevo estilo de trabajo será la capacidad para crear conexiones con gente que de otra manera no podrías conocer; nunca antes hubo este potencial. Las herramientas para descubrir a otras personas y descubrir gente y lo que son, existen ahora más que nunca.

Encontrar personas que compartan un objetivo común o algún proyecto común o alguna manera de trabajar en algo juntos, ya sea ayudándolas o que te ayuden a ti o ambos. Eso es... eso es interesante, eso es conexión, eso es crear una relación, esa es la parte emocionante.

Así que el futuro del trabajo es estar siempre aprendiendo. El futuro del trabajo es estar siempre tratando de hacer algo por los demás, y no hacerlo sólo para ti. Eso nos conduce a tener relaciones y a tener más oportunidades."

25 diciembre 2011

Comete errores inteligentes


Para obtener la comida, el ratón de laboratorio consigue salir del laberinto no por azar, sino siguiendo este proceso de ensayo y error que llamamos aprendizaje. El ratón aprende de sus errores para solucionar su problema.

Una gran enseñanza, porque en verdad que es necesario cometer errores para poder triunfar. El fracaso es una parte esencial del éxito. Ya lo decía San Agustín: "es malo sufrir, pero es bueno haber sufrido".

Ahora bien, que el éxito siempre venga del fracaso no significa necesariamente que todo fracaso lleve al éxito. Sólo los errores inteligentes conducen al éxito.

23 diciembre 2011

Más con menos

Tenemos que aprender a hacer más con menos.
¿Menos reuniones?
No, vamos a necesitar más reuniones para encontrar la manera de hacer más con menos.
¿Menos microgestión?
No, tengo que supervisaros más que nunca para asegurarme que hacéis más con menos.
Estoy hablando de usar menos dinero.
Oh, como una espiral de muerte. ¿Por qué no empezó diciendo eso?
Es como si estuviera hablando más para decir menos.
¿Deberíamos ser más como usted o menos?

22 diciembre 2011

17 diciembre 2011

Mentes que colaboran conectadas



Aunque la neurona es un procesador biológico muy poderoso, lo cierto es que por sí sola no conduce a nada, toda vez que necesita interactuar con otras neuronas para formar redes interconectadas capaces de procesar información y generar conocimiento. Es gracias a la interacción entre neuronas (al sistema nervioso) que emerge el pensamiento cognitivo, las emociones, las motivaciones,... la conciencia. 

Al igual que hacen las neuronas, los humanos también interactuamos entre nosotros, hasta incluso empezar a engendrar ahora una especie de suprasistema nervioso a un nivel superior: Internet. Aquí la web social (la web 2.0 y las redes sociales) es el nuevo cableado sináptico que posibilita a las personas estar conectadas y compartir información.

De esta red de redes emerge una sabiduría colectiva que es mucho mayor que la de los componentes individuales. No en vano, el intercambio de información permite que las ideas se retroalimenten, se refuercen y mejoren. Por eso es que las redes colaborativas producen mejores ideas (desecha las ideas estúpidas y aumenta las buenas) y hacen mejor el trabajo, además de aportar conocimiento a todos los integrantes.  

El mensaje para las empresas es claro: dirigir una empresa hoy es preocuparse menos por los viejos procesos de alienación y control, y focalizarse más en lo relacional, en las telarañas de relaciones que puedan crear todas las personas implicadas con la empresa (empleados, directivos, clientes, proveedores, accionistas,...).

Ya lo dijo Fernando Egido (@fegido): “El éxito de la empresa del futuro estará basado en E=mc2, es decir, Éxito = Mentes que Colaboran Conectadas”.

11 diciembre 2011

08 diciembre 2011

Primero descubre lo que quieres ser; luego haz lo que tengas que hacer



Una organización sin propósito está condenada al fracaso. Por eso debemos dedicar tiempo a definir lo que en verdad hay que hacer, lo que queremos conseguir: la estrategia.

Este es mi decálogo básico de planificación estratégica de empresa:
  1. Definir lo que hacemos y no hacemos: la misión.
  2. Prever donde queremos estar en el futuro: la visión.
  3. Describir la personalidad de la empresa, el modo en que nos proponemos operar día a día: los valores.
  4. Analizar nuestros recursos y capacidades (¿en qué destacamos?).
  5. Analizar el sector (DAFO, 5 Fuerzas de Porter,...).
  6. Formular la estrategia corporativa que decide por qué mercados apostar (diversificación, integración,...).
  7. Formular la estrategia competitiva que nos dice cómo debemos competir en nuestro sector (estrategia de bajo coste, de diferenciación, de nicho). 
  8. Comunicar la estrategia, hacerla entender hasta que esté interiorizada entre todos los implicados en la compañía (empleados, directivos, clientes, accionistas,...).
  9. Fijar unos objetivos estratégicos y operativos (qué pasos vamos a dar) para aplicar la estrategia definida.
  10. Medir y evaluar lo lejos o cerca que estamos de los objetivos planteados: Cuadro de Mando Integral.

07 diciembre 2011

Examinar al jefe

En las empresas, es el trabajador de primera línea quien suele estar en contacto directo con el producto y/o el cliente, y por lo tanto quien mejor conoce los problemas de base (el alto directivo no suele estar cerca de las trincheras para conocer bien estos problemas).

En consecuencia, es el trabajador de primera línea quien, con las herramientas y formación adecuadas, más debería contribuir con sus ideas para encontrar soluciones sobre mejoras del producto, resolver incidencias técnicas y co-decidir sobre cuestiones importantes y críticas. Escucha la opinión de tus trabajadores, dales voz y voto, y ahorrarás costes y tiempo, mejorando la calidad del producto. Ignora sus aportaciones e ideas, y estarás despilfarrando el recurso más valioso de tu empresa.

Por lo tanto, un buen jefe es aquel que se responsabiliza del buen hacer de sus trabajadores y de su bienestar. Es decir, buen jefe es quien sabe facilitar y resolver el desarrollo profesional del trabajador para que sea él mismo quien descubra la mejor manera de hacer su trabajo. 

En otras palabras, el buen jefe es un facilitador que sabe guiar y motivar, más que un supervisor que ordena y controla (la disciplina y la supervisión son superfluas en un entorno en el que las personas son responsables y dueñas de su agenda de trabajo). Ya lo dijo Dee Hock, fundador y ex CEO de Visa, "si no entiendes que trabajas para tus mal llamados 'subordinados', no conoces nada del liderazgo; sólo conoces la tiranía".

Así pues, a los jefes deberíamos valorarlos principalmente por su capacidad de ayudar a los empleados a hacer mejor su trabajo en la zona de valor de la empresa. 

Y digo yo, quien mejor sino el propio empleado para evaluar a los jefes. En efecto, sobre este particular me atrevería a decir que habría que invertir la pirámide jerárquica tradicional. Es decir, deberían ser los empleados quienes califiquen y evalúen el trabajo de sus jefes, y no al revés (elogiarles cuando lo hagan bien, pero hacerles saber cuándo lo hacen mal y las cosas que podrían mejorar). Debería ser la dirección quien tuviese que rendir cuentas antes los empleados, y no al revés. 

Vamos, que deberían ser nuestros jefes quienes, en todo caso, tendrían que hacernos la pelota. ¿Votos a favor?

 Tengo algunas quejas sobre cómo está usted haciendo su trabajo como mi jefe

06 diciembre 2011

Un café, 308 pesetas

Parece ser que el euro se nos muere. El desequilibrio económico (la asimetría) en la Unión Europea es enorme. No es posible mantener por más tiempo una moneda común europea con semejantes diferencias estructurales y fiscales entre los Estados miembros de la eurozona. Tener una unión monetaria sin una unión económica y política ya no es sostenible por más tiempo. Y en el horizonte no se percibe que la Unión Europea sea capaz de lograr una unidad política creíble y solidaria (¿hay alguien que crea en la Europa de Merkel y Sarkozy?) Francamente, no hay ilusión por el proyecto europeo. 

No es extraño, pues, que tome fuerza la idea de la vuelta a la antigua peseta. Y entonces la pregunta que cabe hacerse es: ¿cuánto valdría una peseta hoy?

La mayoría dirá que un euro equivale a 166 pesetas (la conversión de pesetas a euros que se hizo en el año 1999 reflejó una equivalencia de 1€=166,386 pesetas), pero esta apreciación de valor es errónea. Tanto es así que se calcula que un euro hoy valdría unas 257 pesetas.

La razón de tamaña depreciación de la peseta está en que España se ha dejado mucha competitividad por el camino desde la creación del euro en 1999. Año tras año ha crecido nuestro diferencial en inflación y competitividad con respecto a nuestros vecinos de la eurozona, hasta el punto que se estima que España ha perdido más de un 35% de competitividad frente a Alemania desde que se estableció la divisa única. En otras palabras, la peseta hoy debería sufrir una depreciación de alrededor del 35%.

Todo esto se traduce en que en realidad un café hoy valdría unas 308 pesetas (1,20€ multiplicado por 257 pesetas). ¡Qué barbaridad!

Esta comparativa de precios euro-peseta se quedó corta, pues no tiene en cuenta la pérdida progresiva de competitividad que España ha ido acumulando desde la creación del euro

04 diciembre 2011

Hagas lo que hagas, no seas otro ladrillo en el muro

Si no destacas, si no te distingues del resto, si no tienes una marca diferenciada, entonces eres lo más parecido a una materia prima, un producto básico, un commodity que podrá ser fácilmente reemplazado. Hoy ser uno más es ser uno menos.

03 diciembre 2011

Enamora al cliente

La buena publicidad no consiste en tratar de presionar al cliente para que te compre tu producto, sino en saber contar historias auténticas que tengan conexión emocional con el cliente.

Convierte tu marca en una emoción, en una vivencia, y estarás creando una unión indestructible de pertenencia e identidad. Enamora al cliente, y no te olvidará jamás.

Esto es justamente lo que hace Chevrolet en este emotivo vídeo documental, en el que un hombre se esfuerza por recuperar el magnífico coche que tuvo su padre cuando él era niño: un Chevy Impala SS de 1965.

Euro-ciega

Lo descubrí hoy escondido en un baúl. Se trata de un escrito mio sobre el euro publicado en el Faro de Vigo hace 14 años, en 1997, a 5 años vista de que el euro empezase a circular por la calle. 

En perspectiva no es que esté satisfecho de cómo lo redacté ni de algunas de mis conclusiones económicas, pero no me negareis que en líneas generales estuve bastante acertado en el pronóstico.

Pinchar sobre la imagen para verla a mayor tamaño

01 diciembre 2011

Freeconomics: no somos los clientes, somos el producto que se vende

¿No es genial? No tenemos que pagar nada por el establo.
¡Sí! Y además la comida es gratis.
Cerdos hablando del modelo de lo "gratis".
 
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