27 agosto 2011

El presencialismo es un disparate


Esta viñeta ilustra bien lo absurdo que puede llegar a ser el presencialismo laboral. El empleado, sabiendo que tiene que estar encerrado en la oficina 8 horas al día de lunes a viernes, siente el trabajo como un castigo y, en consecuencia, acaba por desperdiciar su tiempo y el de su compañía haciendo que trabaja. Un disparate.

Descabellado es que al empleado de hoy en día se le exija estar presente en la oficina durante toda la jornada laboral, pese a tener un trabajo que en esencia consiste en realizar tareas virtuales (usar suites ofimáticas, compartir información por la Red, hablar por teléfono,…) que bien podría hacer desde casa o desde cualquier otro lugar y en el momento que más le convenga, cuando mejor pueda aprovechar su tiempo y ser más productivo.

Nadie mejor que uno mismo para saber cómo y cuándo ha de realizar su contribución al trabajo. Y mientras las tareas se completen y se hagan bien, el tiempo y el lugar de trabajo no deberían concernir a nadie más que al propio empleado.

Trabajar no es estar presente en un lugar concreto, es hacer las cosas y alcanzar los objetivos. Paga a los empleados por su trabajo, y no por su presencia.

25 agosto 2011

Esto es innovación

Paga a todo el mundo por pensar


Hace ya medio siglo que el padre del management Peter Drucker acuñó el término "trabajador del conocimiento". Drucker pronosticó la tendencia hacia una sociedad del conocimiento en la que los trabajadores usaríamos más nuestras mentes que nuestros músculos. En síntesis la idea de Drucker es que la inteligencia importa más. O dicho en romano paladí: más vale maña que fuerza.

Por desgracia, la inmensa mayoría de las compañías ha hecho un mal uso de este postulado de Drucker, al segregar su fuerza laboral en “trabajadores del conocimiento” por un lado y “trabajadores manuales” por el otro. Empresas que pagan a los primeros para pensar y a los segundos para ejecutar. Vamos, la vieja escuela de comando-y-control de siempre, en donde unas pocas personas piensan y deciden (los directivos), y todos los demás se limitan a seguir las órdenes (los trabajadores).

Y sin embargo es falsa esta dicotomía de trabajador del conocimiento vs. trabajador manual, porque en realidad todo empleado en una organización es un trabajador del conocimiento, con independencia de sus funciones.

En efecto, en todo tipo de tarea es crucial el conocimiento del trabajador, incluso en aquellas más rutinarias que supuestamente no se basan en el conocimiento. Por ejemplo, el obrero de la cadena de montaje de una fábrica –la antítesis de la visión convencional del trabajador del conocimiento– sin duda trabaja con sus manos, pero también puede aportar valor al proceso productivo con su know how, su inteligencia y su actitud. 

Es más, es el trabajador de primera línea quien más debería contribuir con sus ideas, habida cuenta que se trata del empleado más cercano al producto o cliente, y por tanto quien mejor conoce los problemas de base (el alto directivo no suele estar cerca de las trincheras para conocer bien estos problemas). Ignora las posibles aportaciones e ideas de tus trabajadores de primera línea, y estarás despilfarrando el recurso más valioso de tu empresa.

No hay duda, las ideas de todos los empleados cuentan y mucho. Así pues, las empresas deberían involucrar a todos los trabajadores en la toma de decisiones.

Paga a todo el mundo por pensar, porque lo cierto es que todo trabajador es un trabajador del conocimiento.

22 agosto 2011

¡Es la colaboración, estúpido!



España es un país de empresas muy pequeñas, en donde el 94% son microempresas con menos de 10 empleados (de hecho la mayoría son “micro sin”, es decir, con un único empresario y sin empleados).

Microempresas que difícilmente hoy pueden competir en el mercado global porque no tienen la suficiente dimensión (financiera, tecnológica, humana,...) para conseguir economías de escala, dinamismo y flexibilidad. Empresas muy pequeñas que por sí solas no tienen la corpulencia necesaria para poder competir frente a las grandes corporaciones.

Por ejemplo, para internacionalizarse estas microempresas no pueden ir solas. Tienen que colaborar entre ellas. Las pequeñas empresas necesitan crear redes de colaboración que les permitan adquirir los recursos necesarios para poder competir e innovar, manteniendo su independencia e individualidad. 

La buena noticia para estas microempresas es que la irrupción de las redes sociales pone de relieve una nueva manera de hacer negocios basada precisamente en la colaboración. Los medios sociales permiten crear valor en base a una inteligencia colectiva formada por pequeñas aportaciones individuales.

Sí, el éxito empresarial dependerá cada vez más de la colaboración y la participación. Y si, necesitamos trabajar la interacción entre empresas para ser competitivos.

15 agosto 2011

Mamá: deja de pelarme la fruta

“No es una crisis, es que ya no te quiero”, rezaba una pancarta del movimiento 15M. 

Que gran verdad. En realidad la devastadora crisis económica que estamos padeciendo es esencialmente una crisis de confianza. No confiamos en los partidos políticos, ni mucho menos en la banca, ni tampoco en las empresas, ni siquiera en los sindicatos. El sistema está en la picota.

Un sistema cuestionado que ahora, desesperado, trata de solucionar el problema de bajo crecimiento y deuda descomunal con... ¡más deuda! No hace falta ser un hacha para darse cuenta que estamos llegando a los límites de este sistema.

Va a ser que tienen razón esos guruses que predicen el fin del empleo y de las corporaciones como forma habitual de trabajo y creación de riqueza, y que en su lugar emergerá una nueva economía más eficaz y eficiente basada en redes de trabajo organizadas por profesionales independientes.

Una nueva economía de comunidades de Internet que conducirá a la eficiencia por encima del crecimiento y en la que cada persona tendrá que centrarse en sus propias competencias profesionales y personales, en lo que le hace diferente, en aquellos aspectos en los que destaca.

Toca construir tu marca personal, imprimir tu sello, ser independiente, tener iniciativa, desarrollar tu red de trabajo, emprender.

Corren malos tiempos para los cómodos, los consentidos, los sobreprotegidos,... Así que ya lo saben padres del mundo: por favor, dejen de pelarle la fruta a sus hijos.

Viñeta de Euler que escenifica el camino hacia el fin del empleo

08 agosto 2011

La jornada laboral es un despilfarro


Tal y como ilustra esta viñeta de cinismoilustrado.com, tan sólo un 11% de las ideas creativas surge en la oficina. O dicho de otra manera: casi todas las buenas ideas se obtienen fuera del horario laboral.

Y pese a todo, las empresas siguen pagando a las personas por estar presentes físicamente en un lugar de trabajo durante 8 horas al día. Se trata de un despilfarro escandaloso de capacidad humana.

Que espabilen sindicatos, políticos y empresarios: la jornada laboral (el sistema de retribución por horario otorgado) no es precisamente la medida más apropiada para valorar el trabajo en esta era del conocimiento y la economía creativa que nos está tocando vivir.

Con principios fosilizados no es posible mantenerse a la vanguardia de un mundo vertiginosamente cambiante, competitivo y global.

Buen momento para recordar la frase de Picasso que decía: "La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando"

04 agosto 2011

Socializar el trabajo en las empresas

Si ya casi todos estamos más o menos habituados a utilizar las redes sociales, entonces ¿por qué diantres no tenemos mecanismos de comunicación igual de ágiles a la hora de trabajar en una empresa?

Francamente, me enerva lo lenta y torpe que es la comunicación interna de las empresas. Interactuamos con empleados, proveedores y clientes usando meramente el "viejo" e-mail, que es muy poco social. Y para consultar información recurrimos a la intranet de siempre, que es demasiado pasiva y casi sin vida. 

Reconozco que me irrita tener que utilizar los obsoletos recursos de la empresa. Trabajaría mucho mejor utilizando mis propios gadgets (mi portátil, mi iPad, mi smartphone) que ya disponen de herramientas de comunicación 2.0 –bidireccionales y colaborativas– mucho más eficientes y personales que la oficina.

El desajuste se hace cada vez más patente: las empresas siguen siendo 1.0 pese a tener empleados 2.0. Y ni que decir tiene que son las empresas las que tienen que adaptarse para crear un entorno de trabajo mucho más orgánico y social.

Socializar la comunicación en las empresas es un requisito para ser más productivos.  

03 agosto 2011

Innovar con pensamiento lateral


Pensamiento lateral es un método de pensamiento creativo que no rechaza ningún camino por absurdo que parezca, a fin de encontrar diferentes, nuevas e ingeniosas respuestas para problemas ya conocidos.

01 agosto 2011

Libertad & Responsabilidad

¿Te imaginas trabajar en una empresa en la que pudieras presentarte cuando quieras y tomarte tantos días de vacaciones como desees?

Pues bien, esta empresa existe, y se trata nada más y nada menos que de Netflix, la compañía que ahora mismo está disrupcionando la industria de contenidos audiovisuales con su servicio de películas y series de televisión en streaming a cambio de una cuota de suscripción mensual.

Buena parte del extraordinario éxito de Netflix se debe a su particular cultura corporativa, que lo que valora de sus empleados no es cuantas horas pasen en la oficina sino lo eficientes que sean con sus trabajos.

Libertad y Responsabilidad como receta para sacar el mejor rendimiento de las personas. Tan simple como eso.


 
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